viernes, 21 de marzo de 2008

Mi viejo

Mi padre es un hombre muy sabio, siempre lo he admirado. No recuerdo si comencé a leer porque era una condición impuesta para salir a jugar o porque realmente yo quería parecerme a él, ciertamente no lo he logrado, aunque todo el mundo diga que somos iguales.. bueno, físicamente sí, .. lo reconozco, tambíen heredé su hablar fuerte , firme y directo; pero siento que nunca podré llegar a ser como él... es que además de sabio es un hombre honesto y sobretodo bueno. Es la persona más generosa que conozco : la vida misma le enseñó desde muy pequeño lo que no se enseña en ninguna escuela, más de lo que le enseñaron los dogmas , la filosofía, la economía y las matemáticas. Es además aplicado, riguroso y preocupado ; está pendiente desde las ampolletas que hay que cambiar, hasta por qué a mi me da por cambiar el genio tan seguido .
No lo tengo idealizado porque conozco a la perfección sus defectos, mas son diminutos comparado al ser humano que es.
Es el que se levanta a prepararme la fruta en las mañanas, aunque se le haga tarde para irse al trabajo, el que me pregunta si ya leí el suplemento económico porque me va a servir, el que pasa por la calle y ve algún aro que sabe me va a gustar, el que se despierta cuando no doy más de cansancio estudiando en la madrugada para traerme café; el que me espera todos los días en el paradero llueva truene o relampaguee porque no me gusta regresar sola a la casa.. y en el trayecto le cuento mi día y lo mucho que me cuesta una materia ; y no se cansa de repetirme que no hay materias difíciles y que el éxito en la vida es un 99% de esfuerzo , que la inteligencia por sí sola no sirve de nada. No se mueve de la casa los sábados por la tarde para esperarme que llegue y nos tomemos unos mates , para preguntarme si pienso salir y que procure llevar dos chalecos porque puede hacer mucho frío. Complace todos mis caprichos, escucha todas mis penas, corrige todos mis errores, disfruta todas mis alegrías y celebra todos mis logros.

Los momentos más terribles de mi vida los he pasado llorando en sus hombros , cuando lo abrazo siento que nadie ni nada me puede hacer daño. Todo lo que sé y lo que soy
se lo debo a él. Es el tesoro que tengo en la vida , mi consejero, mi refugio seguro, y lo amo con la magnitud que no alcanzan a expresar las palabras.

Puede faltarme todo en la vida, menos mi viejo.

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